Saludos a miembros del presídium y público en general,

Es un gusto y un honor en representar en esta inauguración al Arq. Jorge Támes y Batta y por lo tanto, de la Facultad de Arquitectura de la UNAM; éste es un evento que rinde culto a la historia, al arte y por supuesto, a la arquitectura mexicana... Nuestra arquitectura; Otra razón de jubilo, es que esta magnifica oportunidad nos la acerca hoy una querida compañera y destacada universitaria, Luz María Herrasti, quien con una inmensa dedicación y tiempo, ha desarrollado esta valiosísima compilación de su propio trabajo como acuarelista, que la ha llevado a recorrer el largo y ancho de nuestra república, capturando y dejando testimonio de la calidad, raíces y particularidades de nuestras ciudades, de nuestros edificios y sus espacios.

Pero ello tampoco debe sorprendernos... Luz María es honrosa heredera, no sólo a nivel familiar, sino disciplinario, de una tradición fuertemente enraizada en la formación de los arquitectos -por lo menos en México- y que inicia desde los ya remotos tiempos de la Academia de San Carlos; En esas épocas, la acuarela era la herramienta más socorrida para representar los proyectos de los estudiantes, en coloridas láminas que contenían las plantas, cortes y alzados de bellos edificios -ya fueran neoclásicos, neobarrocos o nacionalistas, de acuerdo a la corriente del momento- y que hoy adornan -en pocos ejemplos sobrevivientes del tiempo-, algunos de los muros de nuestra Facultad... Este recurso era singularmente aprovechado por la calidez, los tonos y los efectos que se logran una vez dominada la técnica y que son tan necesarios para mostrar las búsquedas formales, las sombras y profundidades o las intenciones sensoriales de los materiales... He ahí parte de la respuesta del porque de este fuerte lazo entre este arte y la arquitectura. La acuarela era también recurso obligado en la clase de estereotomía, que permitía a los estudiantes el dominar el difícil arte del corte de la piedra y la cantera, así como su adecuado montaje y colocación en estricto apego a los órdenes clásicos.

Fieles representantes, como lo es hoy Luz María, de esta tradición, lo fueron los queridos maestros Vicente Mendiola, José Luis Benlliure, René Capdevielle Licastro, Honorato Carrasco Navarrete y varios más... Yo mismo soy afortunado poseedor, por ejemplo, de una maravillosa acuarela que muestra el Sagrario de Catedral, con sus extraordinarios tonos rojizos nacidos del mexicanismo tezontle, hecha por el recordado maestro Domingo García Ramos. En tiempos más recientes y para nuestra fortuna, estos métodos y aprendízajes permanecen en nuestras aulas, ahora con nuevas generaciones y que en sus pinceles y lienzos nos siguen mostrando el estrecho vínculo de esta técnica con la arquitectura... Lorenza Capdevielle, Francisco Palacios, Elia Mercado, Jorge Támes, se suman hoy a esa lista de privilegiados que siguen impartiendo cátedra en nuestras aulas, plazas y jardines.

Tenemos la fortuna de hoy abrir esta exposición, que será no sólo itinerante por diferentes ciudades del Pais, sino que vendrán acompañadas y enriquecida de pláticas y disertaciones sobre lo mostrado, por lo que podemos augurar un rotundo éxito en esta presencia y posibilidad de difusión de nuestros oficios... Disfrutemos pues, de este recorrido por nuestra historia y por nuestro territorio, a través de la calidad y belleza de su arquitectura y que con una fuerte sensibilidad, hoy nos acerca Luz María Herrasti Coqui...

Muchas gracias.

 

Palabras de la Inauguración del Encuentro. Arq. Honorato Carrasco Mahr, Secretario General de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, en nombre del Arq. Jorge Tamés y Batta, Director de la Facultad de Arquitectura de la UNAM. Palacio de Minería, Centro Histórico de la Ciudad de México, 4 de octubre de 2012.

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